Cestas de temporada: del valle al mantel
Componer una cesta ligera y sensata es un arte: fruta para hoy, frutos secos para el sendero, pan consistente, queso pequeño de corteza natural y quizá anchoas o bonito en aceite para un bocadillo memorable. Evita compras impulsivas que pesen demasiado. Prioriza lo local, pregunta por variedades recuperadas y busca hierbas frescas para aromatizar agua o ensaladas improvisadas. Al final del día, cada bocado recordará el clima, la altitud y las manos que lo cuidaron.